CATRTA DE MI AMIGA LA MONjITA j191219

Todas nosotras debajo del hábito llevamos una falda de lana llamada refajo.

Sirve para protegerse del frío, pero además es la que lleva los bolsillos.
En efecto, los del hábito son solo unas aberturas sin más, el bolsillo realmente está en la falda interior.
Aparte de estas magníficas cualidades, además el mío tiene otra peculiaridad: sirve para barrer.
Sí, sí, has leído bien.
Resulta que, por algún extraño motivo mi refajo se me va cayendo y cuando me doy cuenta llevo un fantástico vestido de cola con el que he limpiado todo el pasillo.
Me paso el día ‘arremangándomelo’, pero como comprenderás no es nada elegante, así que decidí pedir auxilio a la costurera.
-¡Los bolsillos! -diagnosticó rápidamente sor Puri- Seguro que los tienes llenos.
Rápidamente tomó mi refajo y se puso a revisarlos.
-Uy, pues no es para tanto.
Entre tú y yo, mis bolsillos son más bien alforjas, por lo que consideré el comentario un acto de condescendencia de sor Puri hacia mí.
-¡Vamos a mirar la goma! -dijo nuestra costurera, tijera en mano.
Abrió un pequeño agujero y…
-¡Mira, está pasada!
¿Cómo no se te iba a caer?
Esto lo arreglamos en un momento…
Y aquí estoy ahora, feliz con mi refajo que, gracias a la goma nueva, permanece en su sitio con alforjas y todo.
Cuando oraba pensé mucho esto, porque no era cuestión de eliminar los bolsillos.
No era solución tampoco tirar el refajo.
Pero, eso sí, había que cambiar por completo su interior.
No valían apaños, …
¡necesitaba una goma nueva!
Con el uso y el paso del tiempo, la goma se desgastó y dejó de cumplir su misión.
Eso mismo, medité, puede sucedernos a nosotros.
El día a día puede darnos de sí.
Puede hacer que vayamos un poco ‘arrastrados’, no pudiendo con el peso de los hermanos que llevamos en los bolsillos.
Por eso mismo, Jesús no habla de apaños, “habla de darte un corazón totalmente nuevo, un espíritu nuevo”.
Él desea hacerlo en nosotros, basta que te pongas en Sus manos.
¡Es el mejor Sastre!
El refajo y los bolsillos seguirán ahí, pero, con una goma nueva, y estos ‘irán en su sitio’.
Como te darás cuenta Vicente, deberas tambien pedir a Jesús, un corazón ‘elástico’, capaz de adaptarse, de cargar con los demás, de asegurar el calor…
¿Te das cuenta? Así el corazón de Jesús.
PídeLe en este Adviento un corazón como el Suyo y podrás volver a cargar con las miserias de tus hermanos en Él.
Todos necesitamos que nos hagan un arreglo en nuestro amor hacia los demás y no ir abandonándonos con el día a día, acostumbrando, a que los demás nos importen muy poco o nada.

Vicente
j191219

Mi Crucecita

UNA PEQUEÑA CRUZ EN MI BOLSILLO

Mi Crucecita.jpg

Hace ya muchos años cuando después de confesarme con mi cura amigo y confesor: san Josemaría Escrivá de Balaguer, me regaló una pequeña cruz. A esta la bendijo y me explicó que significaba aquella “cruz” tan pequeña y sin un Cristo. Debía pensar ella era “mi cruz”, esa de cada día y que Jesús siempre me ayudaría a llevarla junto con la Suya. 
Me aconsejaba que siempre la pusiera encima del lugar donde yo trabajarse. Que siempre que comenzará a hacerlo la cogiese, la besase y me hiciera, con ella, en la frente, en la boca y en el pecho, la señal Cristiana de santiguarse.
La cruz en cuestión tiene unos 6 cm de alto por unos 4 cm de ancho, un tamaño muy bueno para poder apretarla en la mano.
Cuando me la dio, me gustó tanto que enseguida la metí en mi bolsillo. Y cuándo llegue a casa, me dirigí a ‘mi rincón’. Rincón, le llamo a ese lugar, en donde leo, escribo, incluso rezo y medito el Evangelio de cada día, y tiene mi intimidad asegurada ya que lo que debo siempre hacer es que cuando rece sea en mi intimidad pues así lo hacía Jesús, y nunca a la vista de los demás para así demostrar que bueno es uno, por rezar.
Desde aquel día siempre, siempre, está conmigo.
Hoy la miraba y me daba cuenta de lo “usada” que la tengo: rayada, desgastada e incluso rota de tanto apretarla en tantos momentos de angustias, como momentos de enorme alegría. 

Esta cruz es mi arma para todo el día.
Normalmente suelo levantarme de buen humor, y lo primero que hago es hablar con Dios Padre. Le agradezco el regalo de ese nuevo día que puedo vivir. Antes de salir es el momento en el que debo contemplar la cruz y usarla como arma para defenderme de todo aquello que sea malo para mi alma.

Te contaré…
Hay días en que las cosas no salen como esperaba o algo o alguien cambia mis planes, por lo que empiezo a perder la paz, inquietándome. En esos momentos, meto mi mano en el bolsillo, cojo la cruz, la aprieto en mi mano y empiezo a hablar con Jesús de lo que me está sucediendo y Le pido que Él sea fuerte en mí, y que venza mi momento de falta de paz e inquietud.

Sé, que si me abandono en Sus manos, Él actuará y empezará a volver a mí la paz. Después sigo hablando con Jesús dándole las gracias por ayudarme y estar conmigo y haber dado Su vida por mí. Y continúo trabajando en lo que tenía entre manos.
Para mí, el poder que tiene esta pequeña cruz, es el poder sobre la muerte, que produce el pecado, al caer en una tentación. 

Y siempre me pregunto:
– ¿creo realmente en el poder de esta cruz, similar en la forma, pero tan pequeña comparada con la que llevó Jesús?
Me contesto diciéndo:
Ocúpate Tú, Jesús.
Así le dejo también a ël que se ocupe de mí fe en Él. Pues soy muy débil y dudas como momentos en mi falta de fe, no solo tengo una, sino miles.

Hoy cogeré mi cruz y la volveré a meter al bolsillo. Cuando vea que el día empieza a torcerse, la agarraré, y al apretar con mi mano, Le hablaré. Sé que Él está conmigo y me dará todo lo que necesite.

Se que he de vivir de Jesús y de Su Madre, María.
Jesús, el sentir ese cariño de mi Madre, esa increible Mujer que Tu desde aquella cruz nos regalaste, me hace sentirme seguro y siempre atendido. 
Gracias Jesús, por María. Ella que bien me conoce. Está todo el día ocupada y preocupa, intercediendo por cada uno de nosotros, en cada instante de nuestras vidas. Somos sus hijos.

V de Paúl.

LA MISIÓN DE ESTA GENERACIÓN

  • La circulación global e instantánea de la información nos lleva a ser hoy más conscientes de cuánto sufrimiento hay en el mundo y de cuántos problemas afronta la humanidad.
  •  
  • Intentemos hacer un elenco:
  • la pobreza de multitud de personas que viven en la miseria o que no conocen otra cosa que sufrimiento y explotación.
  • –la todavía más profunda pobreza de no conocer a Cristo que, según la madre Teresa de Calcuta, es “la primera pobreza de los pueblos” y de la que no se libra ningún rincón de la tierra.
  • las guerras.
  • las injusticias, la crisis moral y las “estructuras de pecado” que pueden parecer inevitables e imposibles de erradicar del mundo complejo en que vivimos.
  • la agresión a la vida desde la concepción a su fin natural.
  • la crisis de la familia, insustituible célula básica de una sociedad sana y próspera.
  • el relativismo cultural y moral que hace perder el sentido de la búsqueda y de la existencia de la verdad.
  • –la desequilibrada y miope relación con la naturaleza, a veces explotada en modo salvaje, a veces “idolatrada” y paradójicamente objeto de una atención mayor que la reservada al ser humano.
  • los enfermos.
  • un desarrollo científico y tecnológico que puede ir adelante, a toda costa y en cualquier dirección posible, sin plantearse el problema de la ética del comportamiento humano.
  • las personas que mueren mártires en muchos lugares del mundo por testimoniar y llevar a Cristo.
  • la agresividad, la hostilidad y la censura que a veces se reservan al Papa y a la Iglesia en el anuncio del mensaje de verdad y amor del Evangelio.
  • la crisis económica que ha golpeado a Estados y parece quitar horizontes de esperanza a tantísimas personas.

 

  • Frente a todo esto, nosotros como cristianos, …
  • ¿Qué hacemos?
  • Como nos enseña la “Gaudium et Spes” el mundo nos presenta motivos de tristeza pero también motivos de alegría, es decir las semillas de vida, verdad y amor, muchas veces silenciosas, que las personas de buena voluntad cultivan en todos los rincones del planeta construyendo el Reino de Dios.
  • Que haya persecuciones, problemas, sufrimientos e injusticias es muy triste y toca profundamente a nuestra sensibilidad humana. Cada época de la historia de la humanidad ha tenido que afrontar y superar sus graves problemas.
  • ¡A nosotros nos toca afrontar los de hoy!
  • Estamos convencidos de que lo que hace falta hoy es ¡un gran mensaje de esperanza!
  • Un mensaje en el que todos los hombres puedan sentirse unidos en la gran lucha: la de todos y cada uno contra el mal.
  • Es el mensaje que no se cansan de anunciar multitud de hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo, así como los cristianos que tratan de poner en práctica el Evangelio, la Iglesia y el Santo Padre Benedicto XVI.
  • ¡Y el gran mensaje de esperanza es el mismo Cristo!
  • El mensaje y la experiencia de Cristo es la cuña que rompe el hielo, que ahuyenta el mal, que transforma la vida de las personas… luego viene todo el resto:
  • –el crecimiento humano y espiritual personal, y de sociedades.

+ HOY MARTES, 9 DE FEBRERO, QUIERO ESCRIBIR MI REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DEL PASADO DOMINGO 7 DE FEBRERO FUERON PALABRAS DE DIOS… ESCRITAS POR MARCOS, UNO DE SUS DOCE APÓSTOLES

En este Domingo pasado, La Palabra de Dios incide sobre la vida concreta de hombres y mujeres.

Si no fuera así sería irrelevante y no valdría la pena prestarle atención.

El ser humano se hace preguntas que brotan de la realidad que le toca vivir.

Una de las experiencias más desconcertantes de nuestra vida humana es la del sufrimiento.

El misterio del dolor parece desmentir cualquier sentido que se le quiera dar a la existencia, haciendo patente, un vacío desgarrador que la ahoga.

Es lo que Job siente en su dramática vivencia de enfermedad, pérdida de bienes y soledad.

¿Cómo no identificarse con sus palabras en un mundo repleto de gente que pasa por situaciones similares?

Incluso, puede que hasta sea nuestra propia situación.

¿Dónde está Dios?

¿Por qué calla ante tanta miseria y pesadumbre?

El mal es uno de los argumentos más fuertes contra la existencia de Dios.

Hoy las lecturas de la Palabra de Dios nos confrontan con el mal y el sufrimiento.

No nos ofrecen soluciones fáciles.

Tampoco enuncian teorías.

Sin embargo dan luz.

La Palabra de Dios, sobre todo la Palabra de Dios hecha carne, no rehuye el cara a cara con el misterio del mal.

Jesús, como ahora veremos en el evangelio, entiende su vida como una misión al servicio de …

la vida,

de la salud,

de la esperanza,

del bien.

Su predicación y su actuación sanan, liberan, ofrecen un horizonte humanizador.

Y es una tarea que nos ha de llegar a todos.

Por eso, la ha dejado como encargo a sus discípulos, tal y como Pablo explica en la segunda lectura.

El dolor no es querido por nadie.

Tampoco por Dios.

La Palabra del domingo no teoriza sobre el mal, muestra a un Dios encarnado que se acerca y se compadece. 

Un Dios que, en Jesús, lo ha experimentado y que lo combate. 

Por eso, la gente lo busca. 

¿Y yo?

¿Y nosotros?

1ª. LECTURA

Lectura del libro de Job 7, 1-4. 6-7

Job habló diciendo:

¿No es acaso milicia la vida del hombre sobre la tierra,

y sus días como los de un jornalero?;

como el esclavo, suspira por la sombra;

como el jornalero, aguarda su salario.

Mi herencia han sido meses baldíos,

me han asignado noches de fatiga.

Al acostarme pienso: “¿Cuándo me levantaré?”

Se me hace eterna la noche

y me harto de dar vueltas hasta el alba.

Corren mis días más que la lanzadera,

se van consumiendo faltos de esperanza.

Recuerda que mi vida es un soplo,

que mis ojos no verán más la dicha».

REFLEXIONEMOS

Esperar contra toda esperanza

Esta lectura, del libro de Job, es lo que se ha llamado, con acierto, el lamento del “taedium vitae”, el canto de la miseria que nos rodea en las situaciones más pesimistas de nuestra existencia.

Para expresarlo, el autor, un sabio que se asoma al mundo que nos rodea para observarlo en profundidad, recurre a tres oficios duros y difíciles:

la … como un SERVICIO MILITAR

y una disciplina inhumana, COMO ESCLAVO que trabaja de sol a sol

y como JORNALERO que aspira al final de la jornada para recibir salario y descansar como en un oasis.

Es verdad que muchos viven así, quizás con el sentido escéptico de que no queda más remedio; sin valorar el mismo misterio de la vida, de lo que significa abrir los ojos y vivir esta vida…

que a veces es hermosa

y otras, desde luego, no lo es.

Job, quien vive el drama de una vida sin esperanza, expresa los sentimientos de muchas personas que viven situaciones como la suya.

Al final del libro tendrá que enfrentarse con Dios, y éste le hará ver que la vida, así tal como la hemos hecho y tal como queremos vivirla, no ha salido de sus manos.

Él no has creado para la felicidad.

Pero para ello, alguien (Jesús en el evangelio) y nosotros, ahora, tenemos que romper la espiral de la fuerza negativa y caótica que ello supone.

Hay que esperar contra toda esperanza.

Job no entiende, porque la vida eterna estaba lejos de haberse hecho un sitio en la teología de Israel, de que al final sus ojos sí podrán ver la dicha deseada.

2ª. LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22-23

Hermanos:

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo.

No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga.

Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.

Entonces, ¿cuál es la paga?

Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.

Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles.

Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles;

me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.

Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

REFLEXIONEMOS

La pasión por el evangelio

De la carta a los Corintios no solamente es la contrarréplica al anti-evangelio de Job, sino a todo lo que sea una llamada a lo más negativo de nosotros mismos.

Pablo ha recibido la misión de anunciar el evangelio -buenas noticias-, y ello, no es un oficio que requiera salario, sino que lo entiende como un don para ganar a todos los hombres.

El sabe que eso no se paga, que no vale dinero, sino que es una gracia del que lo llamó a ser apóstol de los paganos y de todos los hombres.

En otro momento el apunta la necesidad que tienen los evangelizadores de ser acogidos en sus necesidades por la comunidad, pero aquí Pablo está defendiendo su libertad más personal, la misma que nace del evangelio para no callar y para llevar a los hombres el mensaje de la salvación.

¿Se puede dejar de anunciar el evangelio porque esta vida es como es?

¡De ninguna manera!

Esta confesión personal de Pablo, viene a hablar de la “paga” de predicar el evangelio.

¿Cuál es?

Ninguna objetivamente hablando.

Porque incluso Pablo no ha elegido este camino, esta misión o este “oficio”.

Lo ha elegido Dios mismo, en Jesús, que se lo ha impuesto.

Ha perdido incluso su libertad, aunque podría haber dicho que no.

Esta es una forma de hablar y por eso diría que está construido el texto con retórica. Pero esa es la pura verdad.

Predicar el evangelio se ha convertido para él en una tarea cuya “paga” es el mismo evangelio, es decir, la buena noticia que hay en sus entrañas.

¿Quién da más? ¡Nadie!

Esto se ha convertido en una pasión por nada;

una pasión que le lleva incluso a cambiar su psicología personal para que el evangelio le llegue a todos.

Al final, lo sabemos, la paga es la pasión por el evangelio.

EVANGELIO DE MARCOS

1, 29-39

En aquel tiempo, ….

al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella.

Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó.

Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta.

Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.

Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:

– «Todo el mundo te busca».

Él les responde:

– «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».

Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

REFLEXIONEMOS

El Evangelio “cura” las miserias

En este evangelio lo que quiere ponerse de manifiesto es que aquella enseñanza liberadora que se hizo en el ámbito del lugar sagrado y en el día del sábado, no puede quedar petrificado allí -la del domingo anterior a este-.

En la vida de cada día, la enfermedad, la muerte, la opresión… nos acechan continuamente, pero Jesús viene para traer LA LIBERACIÓN -lo que se denomina, el “Evangelio liberador”-.

Con su actitud desafiante, está poniendo en su sitio lo que debe ser el mensaje liberador de las buenas noticias.

La enfermedad no es consecuencia del pecado.

Lo más santo y sagrado no esta cegado para nadie.

Dios mismo busca a todas estas personas para LLÉVALES LA ESPERANZA.

Eso es lo que significa esta jornada… LA DE JESÚS EN CAFARNAÚN.

La enseñanza con autoridad (exousía) de la que se hablaba en la escena de la sinagoga ha salido, de lo sagrado y llega a la vida de cada día.

Lo sagrado, lo religioso, lo espiritual TIENE QUE SER HUMANO.

A Jesús, con fama de taumaturgo -mago-, le llevan todos los enfermos.

Ya sabemos lo que es la gente para estas cosas y más en aquella sociedad y con aquella mentalidad.

Pero no se trata solamente de la pura milagrería, sino de la pasión por SER FELIZ que todos llevamos en nuestro alma.

Jesús rompe todas las normas, entra en las casas, toca a los enfermos, aunque sean mujeres, sale a las puertas de la ciudad.

La fuerza irresistible, así lo ve Marcos, de evangelio ya no la pueden manejar las autoridades a su antojo.

Las sanaciones de Jesús se explican en las coordenadas de aquella mentalidad popular.

Jesús “enseña” que hay que sanar a los enfermos (hoy lo hace la medicina) y una sanación “milagrosa” no tiene por qué ser más importante que lo que Dios quiere que se haga por EL CONOCIMIENTO de la naturaleza.

Pero Dios pide, para todos los curados y liberados de sus males UNA FE y UNA ESPERANZA que es la fuerza debemos encontrar en el evangelio.

Marcos sabe que Jesús tenía que buscar una fuerza poderosa en la oración y en la intimidad con Dios, para decir y hacer lo que hizo en aquella “jornada”:

– ir a las casas, …

a los lugares públicos como la puerta de la ciudad, para liberar a los hombres de sus males.

Ese es EL PROYECTO DE DIOS.

Y aunque Jesús aparezca aquí como un taumaturgo -mago-, o algunos lo confundan con un milagrero que busca su fama (sus mismos discípulos así lo entendieron al principio), Jesús sabe retirarse para buscar en Dios la fuerza que le impulse a llevar el evangelio por todos los pueblos y aldeas de Galilea.

En definitiva, el evangelio está frente a LAS MISERIAS DE LA VIDA.

Se ha hecho notar que Jesús viene DE PARTE DE DIOS; solidarizándose con mis propias miserias.

Pero además, haciendo una lectura más en profundidad se nos muestra a Jesús luchando contra un sistema de vida y de ideas:

– los enfermos,

– los pobres,

– los marginados

sin los que nos evangelizan.

A ellos se acerca Jesús.

Y con ellos nos llega a nosotros el evangelio, SU PALABRA…

SU ESPERANZA mediante LA FE.

Vicente

m90221

+ Domingo 31 de enero del 2.021 ESTAS PALABRAS DE DIOS… LAS ESCRIBIÓ MARCOS, UNO DE SUS DOCE APÓSTOLES

1ª. LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio 18, 15–20

Moisés habló al pueblo diciendo:

El Señor, tu Dios, te suscitará de entre los tuyos, de entre tus hermanos, un profeta como yo.

A él lo escucharéis.

Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb el día de la asamblea:

– “No quiero volver a escuchar la voz del Señor mi Dios, ni quiero ver más ese gran fuego, para no morir”.

El Señor me respondió:

– “Está bien lo que han dicho.

– Suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú.

– Pondré mis palabras en su boca, y les dirá todo lo que yo le mande.

– Yo mismo pediré cuentas a quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre.

– Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá”».

REFLEXIONEMOS

El anhelo de un “profeta” verdadero

I.1.

Esta lectura es un texto “programáticos”.

Una teología de inspiración profética, que habría de dar como fruto una reforma en tiempos del rey Josías (621 a. C).

Porque el libro del Deuteronomio sirvió como apoyo a los israelitas piadosos, que trasladados a Judá después del 721 a. C., traerían sus mejores tradiciones religiosas.

Fueron los que influyeron en algunos círculo proféticos, que ponía su mente y su corazón en una vida más concorde con la Alianza que Dios hizo con Moisés en beneficio del pueblo.

Aunque ahora ciertas cosas nos parezcan tradicionales, en aquél entonces eran verdaderamente renovadoras frente a los círculos del poder religioso, social y político.

En este texto se habla de la comunicación directa con Dios y de la transmisión de su palabra.

En él se presenta a Moisés como mediador, pero anuncia un profeta definitivo que llevará a plenitud esa comunicación con Dios.

Es un texto sugerente y del que se valieron los que esperaban mucho más de la religión del Israel.

El “profeta” no queda definido y se presenta como verdadera alternativa al mismo Moisés.

Los cristianos, de una forma muy particular, lo aplicaron a Jesús.

Para muchos autores el texto de la sinagoga de Nazaret tiene algo de ello, aunque sea otro texto del que lo sustenta realmente.

Israel siempre suspiró por ese profeta definitivo, pero no supo verlo en el momento adecuado.

En síntesis diría que deberé contemplarlo como la gran alternativa a magos, adivinos, vaticinadores, etc..

El profeta no es ese tipo de hombres, ni desempeña esa función, como muchas veces se ha interpretado erróneamente.

Su sintonía con Dios radica en saber escuchar sus palabras y de rastrear su impronta en la historia de los hombres.

Es verdad que ha habido profetas verdaderos y profetas falsos, pero el pueblo ha sabido distinguir entre unos y otros.

2ª. LECTURA

De la primera carta de Pablo a los Corintios 7, 32-35

Hermanos:

Quiero que os ahorréis preocupaciones:

– el no casado se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, …

– el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido.

También la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, de ser santa en cuerpo y alma.

En cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido.

Os digo todo esto para vuestro bien; no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.

REFLEXIONEMOS

Iª Corintios (7,32-35)

Para dedicarse a las cosas del Señor…

II.1.

Esta carta es un texto que continúa con el asunto de las preocupaciones de este mundo, como en el domingo pasado.

Le han preguntado a Pablo algunas cosas desde la comunidad de Corinto y debe responder sobre el particular:

– ¿qué sentido tiene la virginidad, el no casarse con respecto al matrimonio?

– ¿Qué es lo mejor para un cristiano o una cristiana?

El contexto de lo que significaba el celibato y el desprecio por la mujer en una ciudad con fama de libertina, como era Corinto, no podemos obviarlo al valorar el conjunto.

Elegir el celibato con objeto de estar más libre para las cosas del Señor, como es la predicación, el compromiso comunitario… no puede ni debe significar un grado de perfección o un desenfoque de nuestra vida cristiana.

Aquí Pablo habla desde su experiencia persona.

Si hubiera estado casado no podría haber trabajado de la misma manera en la predicación y en la fundación de comunidades, con desplazamientos e incluso con persecuciones por el anuncio del Reino…

Pero su experiencia personal e intransferible no puede ser modelo legítimo más que para hombres o mujeres que quisieran dedicarse con absoluta libertad a esta causa.

Dedicarse al Señor en la vida familiar es posible y necesario, pero -según el texto- no sería legítimo abandonar esas obligaciones que se llaman “del mundo” y que entenderé como las cosas apremiantes de la vida de cada día, y de entre ellas complacer al esposo o a la esposa, como a los hijos.

Sobre este texto se ha hablado mucho con respecto a la mentalidad ascética de Pablo.

Desde luego, no podemos decir que el apóstol considera la vida célibe como más perfecta que la vida matrimonial, pero llama la atención sobre el hecho de que los que elijan no casarse -se está hablando de cristianos-, lo hagan con la intención de dedicar su tiempo y su esfuerzo a la causa del evangelio, ya que las personas casadas han de atender a las necesidades familiares, como sus preocupaciones por lo necesario para una familia que son más fuertes.

La vida no matrimonial deja más libertad para las obligaciones religiosas.

Sin embargo, lo que Pablo escribió fue con aquella perspectiva, que hoy cambia radicalmente en nuestro mundo y en la visión actual del matrimonio y la familia cristiana, porque todos los cristianos, casados o no, estamos llamados a dedicar nuestra vida a la causa del Evangelio y su divulgación.

EVANGELIO DE MARCOS

1, 21-28

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas.

Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:

– ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno?

– ¿Has venido a acabar con nosotros?

– Sé quién eres: el Santo de Dios».

Jesús lo increpó:

– «¡Cállate y sal de él!».

El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él.

Todos se preguntaron estupefactos:

– ¿Qué es esto?

– Una enseñanza nueva expuesta con autoridad.

– Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen.

Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Es Palabra dé Dios

REFLEXIONEMOS

Las Buenas noticias de Dios, “desdemonizan”, es decir, liberan.

III.1.

Hoy este evangelio nos presenta la primera actuación de Jesús después de haber llamado a los discípulos.

Ellos entran en Cafarnaún y después en la sinagoga.

A este es relato se conoce como la “jornada de Cafarnaún.

Es un evangelio de muy importante consideración y reflexión, pero que casi siempre se ha leído de una forma neutral o insustancial.

Cuando Marcos, en sus escritos, anunciaba el tiempo nuevo, es ahora cuando se va a describir por qué es verdaderamente nuevo y cuál es su alcance.

Los personajes son la “gente” y un “endemoniado”.

Es decir: los sencillos y los oprimidos.

No tendría sentido que tratemos de identificar la “patología” de este enfermo, porque pienso que la “patología”, además de psicológica, viene a ser espiritual y teológica y, por lo mismo, no menos humana.

Vamos a desentrañar varias cosas que deberemos retener de esta narración:

– Jesús es invitado a comentar las Escrituras, y desde el comienzo, su enseñanza provoca admiración.

– La gente le reconoce «autoridad», cuando sabemos que Jesús no se había formado a los pies de un rabino, sino que todo lo sacaba de sí mismo, desde su experiencia interior.

Y esto pone de manifiesto que está en sintonía profética con Dios, lo que les hace ver que se está cumpliendo lo previsto en el texto de Dt 18.

Aquí la autoridad tiene ese sentido de fuerza profética que no se puede aprender en escuela alguna ni con ningún maestro de la ley.

Al principio y al final del relato, la gente se hace testigo de algo nuevo e inaudito.

El “exorcismo”, como centro del relato, es la excusa “histórica” para que la gente respire con la llegada de este profeta a la sinagoga.

Le gente intuye que no es un comentador ramplón de textos de la Ley o de los Profetas, sino un verdadero creador de buenas noticias, con las que ha de enfrentarse y en todas las situaciones.

Es verdad que el texto no nos dice lo que Jesús hablaba, porque el objetivo en este caso es poner de manifiesto la “fuerza” liberadora y salvadora de su palabra en aquel personaje misterioso que se siente provocado por la explicación que Jesús hace de la Escritura.

No podemos saber si está comentando un texto de la Torah (de la ley) o de los profetas, como sucede en la narración de Lucas, en Nazaret (Lc 4,16ss), pero el espíritu del relato apunta claramente al mismo tenor de las buenas noticias, por las que al hombre “enfermo” le aflora lo “endemoniado” que siempre había creído ser, como le habían enseñado tradicionalmente los “teólogos” y terapeutas de siempre.

La mentalidad de la época sobre el “endemoniado”, debemos tenerla muy en cuenta a la hora de leer e interpretar este relato.

La palabra profética de Jesús hace que de aquél hombre salgan sus males, su misma mentalidad demoníaca, que le había provocado la “doctrina” tradicional y a-teológica de los encargados de la sinagoga.

Es muy posible que algunos interpreten la capacidad de Jesús para enfrentarse como un psicoterapeuta al enfermo… pero sería demasiado técnico este asunto, pero existe un trasfondo religioso y teológico, que no podemos olvidar.

Si era un enfermo, estaba pagando alguna falta; esa era la tesis tradicional en el judaísmo de la época.

¿No era eso para endemoniarse?

Jesús rompe barreras al poner de manifiesto la falsedad de una teología que atribuye a Dios lo que es de los hombres, de sus mentalidades cerradas y anquilosadas en el pasado y en un Dios sin corazón.

Su interpretación hace de la sinagoga un verdadero ámbito de libertad, donde se escuchan palabras de vida y no de muerte.

Veo en este relato, tan particular, como se enfrentan dos mundos:

– el del enfermo y

– el endemoniado con su doctrina y su mundo roto en mil pedazos,

– y el del Jesús, el profeta que, de parte de Dios, anuncia un tiempo nuevo.

Incluso los enfermos se resisten a dejar de ser lo que eran, o los que los otros querían que fueran.

Su venganza es decir quién es Jesús, el “santo de Dios”, y esto en el evangelio de Marcos es como romper “el secreto mesiánico” que solamente había de revelarse en el fracaso de la cruz – que allí lo hará un centurión pagano-.

Pero ya aquí se adelanta algo del triunfo de Jesús, al revelar el “endemoniado” quién era Jesús, estaba poniendo de manifiesto que era capaz de reconocer la mano de Dios, como la gente, donde los encargados y dirigentes de la “palabra” y de las cosas de Dios solamente se ocupaban de condenar y de privar de dignidad y libertad a las personas.

Este, y no otro, es el sentido de este relato que tiene cosas históricas de la praxis de Jesús de Nazaret.

Pero lo más importante son sus significaciones, expresadas simbólicamente y no por ello menos reales, para los que acogen el mensaje nuevo de Jesús:

– las buenas noticias de parte de Dios, liberan psíquica y espiritualmente.

Vicente

d310121

HOY ES DÍA DE CAMBIO EN LA PRESIDENCIA DE LOS EE.UU.

HOY ES DÍA DE CAMBIO

EN LA PRESIDENCIA DE LOS EE.UU.

Se nos dice que se va

el peor presidente

de los EE.UU de America.

Se nos habla de un traidor.

Nos dicen tantas cosas malas de él,

que han conseguido que ya no lo crea.

Esta frase es legendaria…

“LA MAYORÍA NUNCA TIENE RAZÓN”

Cuanto han incidido en demonizar

a quien solo la historia podrá juzgar…

¿A qué tanta enquina?

¿A que viene tanto odio?

¿Será la maldad de quien critica?

¿Quien hizo fraude?

¡Quien!

En este mundo traidor,

con dinero y malignidad,

hoy todo se puede comprar.

Incluso voluntades…

y juicios de valor.

La “ética” hoy no existe.

La “honradez” desapareció.

Las buenas gentes son esclavos

del “gran poder”…

de ese que tan bien de mueve

en la sombra y que tiene en su poder, toda “la comunicación”.

Ensuciar es fácil.

Denigrar lo es más.

¿Quien puede recuperar

la dignidad ensuciada?

¡Nadie! ¡Jamás!

Sigo pensando y al fin convencido

que algo feo se nos acerca.

No sé el que ni quien lo será.

¡Eso si!

Creo que se acerca esa mordaza

que es “la Globalización”.

Siento preocupación por

esta nueva presidencia…

¿tendrá algo que ver con esa

maldita globalización?

Me ato los machos y pido ayuda a Dios.

Vicente Rosell Moreno

A 20 de enero del 2.021

¿Quien será el verdadero

nuevo Presidente de los EEUU?

ESTO ES ORAR

Orar es perderse en un silencio habitado.

Es escuchar, anhelando la voz amiga.

Es confiar, más allá de la eficacia y el método.

Es pelear contra los propios demonios.

Orar es jugarse la vida a una promesa.

Es hacer silencio para que se llene de música.

Es confiar en lo prometido más allá de las evidencias.

Es jugarse el tiempo sin comodín ni garantías.

Orar es mirarse a un espejo distinto.

Es amar una caricia intangible.

Es hacerse niño en los anhelos

y volcar lo frágil en un concierto sin música.

Orar es bailar con la niebla.

Es darle libertad a Dios,

para cantar o callar, para llamar o esperar.

Orar es recordar de otro modo.

Vicente

MI CAMINAR

Pasan los días.

Los puedes empezar tranquilo y despejado y en cualquier momento te invade una espesa niebla, que te desorientará.

Difícil es encontrar un artilugio que te permita salir de la zozobra que atormenta tu corazón.

Eres naufrago de tu vida.

Hay mañanas anodinas e insulsas, que de pronto cambian y te convierten en un ser especial.

Una sonrisa invade tu espíritu que no te permite ver maldad.

Caminas sin esfuerzo, no importan las tormentas y avanzas con facilidad, y nada impide tu camino.

Te sientes universal.

Las noches empiezan a conquistar los días.

Es el Otoño que tiene esa particularidad.

Es cuando el cuerpo empieza a despojarse de la juventud.

La pesadumbre se apodera del corazón y hace falta mirar a la vida, en la seguridad que la Primavera volverá.

Quizás no con tu cuerpo, pero si en las semillas que has ido sembrando en tu caminar.

Sigues siendo único, pero dejas espacio para que crezcan los demás: la pareja, los hijos, la familia, los amigos…; necesitas ser libre y repartes libertad.

Estás feliz en compañía, incluso en tu soledad.

Estás en el mundo sin exigir un trato diferencial.

Tus pensamientos son tanto tuyos como forman parte de la humanidad.

Al final, la luz se hará lentamente tenue y de pronto todo será oscuridad.

Que soledad.

Al punto aparecerá, la luz blanca y cegadora, que nunca permitirá nieblas, zozobras, traspiés, ni seré naufrago de mi vida, ni veré mi cuerpo caminar, pues esa luz blanca me absorberá.

Vicente

EL GRAN DEFECTO

 

Perdón y mil veces perdón.

Como cuesta quitarse de encima esta maldad.

 

Es la actitud de aquel que convencido de estár por encima de los demás, en criterios y razones, sólo ven en su soberbia, los defectos en los demás.

Es la persona que aferrada a criterios conformados a lo largo de la vida, no han deseado ni querido tener referencia alguna sobre el amor y misericordia.

 

La soberbia es ceguera.

Sólo ve a si mismo, pretendiendo de los demás la sumisión y el ahogo.

El soberbio en su ceguera se encamina a un callejón sin salida, cerrarandose a la verdad Divina.

 

Si observara a Jesús, en su humildad, abriría su espíritu y lograría cambiar, volviendo a configurar su humanidad y espiritualidad.

 

La soberbia es vanidad,

el vivir, pasajero.

El servir, caridad,

y el sufrir placentero.

Qué buen programa sería el seguir a Jesús.

Y qué premio, conquistar el cielo.

 

Ser viriles en la caridad y generosos en la estrechez.

Mas allá comienza el amplio campo de la delicadeza y las atenciones,

del sacrificio y de la afabilidad,

para así agradar a los demás.

 

Hay que llegar al detalle y no despreciar ocasion,

dando al hermano la muestra de nuestra atención,

con rostro alegre,

con palabra de aliento,

y condescendencia en la conversación.

Hay que aprovechar esta vida, que es corta,

un punto en medio de la eternidad,

que al final nos da, la Divina felicidad.

Vicente

 

¿CUANTAS PERDIDAS HAS HECHO HOY?

 

Pues eso.

¿Cuántas?

¿Y a tu novia o a tu mujer o a tu amigo?

La comparación puede que nos deje en evidencia y nos dé apuro contrastar la realidad; la comparación nos puede ayudar a hacernos una ligera idea de donde se encuentra nuestro corazón.

Y sin contar las llamadas, los mensajes, los correos.

Venga, ¿cuántas veces hoy hemos dirigido un breve pensamiento a Dios, nos hemos acordado de Él?

Seamos sinceros.

¿Cero patatero?

Bueno, bueno, puede que un par de veces.

O a primera hora, que me he visto en un atolladero o repentina niebla.

Vamos a ver, que no nos enteramos.

Dios tiene móvil.

Un móvil de una capacidad de memoria impresionante.

Y de misericordia -eso sí que es “tecnología” punta-.

Le llega de todo.

No se le escapa una frecuencia de alma.

Su secreto no es la nanotecnología, es más bien el Amor infinito, salvífico.

Y responde siempre.

Dios tiene Alma-móvil, como nosotros.

Y llama, nos llama, con una autonomía eterna, y con paciencia divina, y delicadeza extrema.

Otra cosa es que nos hagamos los suecos -u otro tipo de gente no siempre escandinava-, o tengamos la nuestra -el alma- en silencio, o apagada, o medio lela. Despertemos, puede que sea hora de espabilar de esa modorra espiritual en la que no sacamos nada en limpio.

Que ya vamos teniendo experiencia y somos mayorcitos.

 

Mi mujer recibe del orden de veinte perdidas al día.

En otros casos es la novia, el novio o el marido o una hija, … quien sea.

Está claro: la quiero.

Me robó el corazón y, pese a los misterios femeninos -o precisamente por ellos-, la quiero le hago saber

que estoy aquí

que la recuerdo

que es lo primero

que me tiene loco,

que no me acostumbro,

que ya no sé que hacer para decirle todo lo que siento …

y cómo siento mis meteduras de pata,

y que quisiera estar ahí, con ella.

Juntos.

Siempre.

¿Qué sentido tiene que no esté con ella?

Es el amor que sólo quiere unidad, saber del otro, por mínima que sea la señal.

Pues Dios igual.

No, igual no, ¡mucho más!

¿A qué esperamos para soltar el lastre de la desidia y de una absurda vergüenza?

Busquemos Su Nombre en la agenda.

Las cosas cuanto antes.

No tardaremos en escuchar Su voz.

Nadie se queda sin respuesta.

Puede que al principio nos cueste y andemos descreídos.

Puede que no sepamos identificar Su voz en esas palabras de un amigo o en un suceso inesperado que nos hace reflexionar.

O puede que no acabemos de entender o que nos parezca que es todo en balde. Pero hay que perseverar.

El amor es también perseverancia, insistir en esas llamadas, en esas perdidas, con la seguridad de que somos escuchados y queridos como no nos podemos hacer idea.

No es mal examen de conciencia para calibrar el estado en el que está mi alma, mi relación con Jesús, mi felicidad genuina.

¿Cuántas perdidas le he enviado hoy al Autor de mis días?

De entrada, como decía, igual uno se asusta.

Por lo necio que puedo llegar a ser, por lo desagradecido, porque puede que apenas quede rastro de fe -lo cual es cada vez más frecuente, o se trata de una fe desvaída-.

Puede que desde la primera comunión no tenga noticia de mí, o desde antes de las vacaciones, o desde un ataque súbito de emoción pía cuando se murió la abuela y que duró dos días, o…

El cristianismo no tiene sentido si uno no está enamorado de Jesús, y lo demuestra.

Todo lo demás es filfa, adorno, piruetas o puede que hasta teología.

Se ven cosas muy raras hoy en día y es que el déficit espiritual es de aúpa.

Un padre del montón -o madre- está esperando como agua de mayo que su hijo le cuente, le diga, le exprese, le enumere sus sueños y aspiraciones.

Venga, por Dios, ¿tanto cuesta un par de perdidas para empezar?

Nada especial.

“Oye, Dios, échame mano al alma, y al trabajo”.

“Dios, me cuesta reconocerlo, pero te necesito ahora”.

O ni eso.

“Dios mío, ya sabes”. O “buenas días Jesús”.

El amor necesita comunicarse, darse, anticiparse.

Necesita de estos detalles, posiblemente nimios, pero detalles necesarios.

¿Dónde tenemos el corazón?

Puede que hasta en un gato persa, o en unos libros, o en una colección de chapas, o en Internet, o en el coche tan limpito, o en la ropa, o en el sexo, o en la cuenta corriente.

¿No suena todo esto como muy pedestre por muy bonito, provechoso y orgásmico que sea?

¿Es eso la vida para nosotros, lo que realmente queremos?

¿Meras apariencias de vida?

Apañados estamos.

Y es que nos olvidamos de sintonizar el alma con Jesús.

De enviarle alguna que otra perdida -que nunca se pierde-.

No tardaremos en recibir respuesta.

Dios espera cualquier señal, por mala o pequeña que sea, para abalanzarse sobre nuestro corazón con todo Su Corazón divino y humano.

Vicente

¿ME ESTOY HACIENDO VIEJO?

Revisando algunos cajones, he dado con este pensamiento.

En la misma página aparecía un abuelo, mi padre, fumando en pipa.

De su frente cuelgan los años en arrugas.

Su mirada es profunda y segura.

Por momentos me parecía el protagonista de “El viejo y el mar”.

No he podido resistirme y he soltado en mi interior todos mis recuerdos.

¡Cuántos personajes, cuántos seres queridos de pronto han comenzado a desfilar por mi mente!

Léelo despacio.

Percibirás una mirada más profunda, más luminosa de esa etapa final sobre esta tierra.

Son líneas de ilusión y de esperanza.

Me dicen que me estoy haciendo viejo: les diré que no es así.

La “casa” en que vivo, ya sé, se está deteriorando.

Eso ya lo sé.

Es que hace mucho tiempo que la habito.

Ha pasado conmigo muchas tormentas.

Ya está algo débil.

El techo está cambiando de color.

Las ventanas ya están un poco empañadas: ya no se ve bien hacia afuera.

Las paredes se sienten débiles, quebradizas: es que los cimientos ya no están tan sólidos como hace unos cuantos años.

Mi “morada” se ha vuelto temblorosa, la estremecen el frío del invierno, las noches sin sueño.

Siento que estoy en plena juventud, ya que la Eternidad está a un paso de mí, una vida llena de vida, sin posibilidad de tristezas que envejecen, sin ausencias que nos sacan canas, sin dolor que atenta contra la verticalidad de nuestra existencia.

La Eternidad está a un paso de mí.

Sin embargo, mi “casa” no soy todo yo.

Mis años, transcurridos velozmente, no me pueden hacer viejo a mí alma siempre joven, lozana y alegre.

Una inacabable vida de gozo y de verdad.

Yo viviré allá para siempre, amando sin temor de perder el Amor.

Y el Amor es la Vida: ¡que siga la vida!

¿Y decían que me estoy haciendo viejo?

El que habita en mi pequeña “casa” está joven, lleno de luz y de alegría, principiando justamente una vida que durará, durará, durará…

Ustedes solamente me ven por fuera y me repiten lo que todos dicen: anciano arrugado, cabizbajo, trémulo, lento…

Parece que se terminan los horizontes.

No confundan mi “casa” con lo que soy yo, conmigo: un nuevo amanecer, horizonte con luz indeficiente, cielo de azul indeclinable.

¡Que siga la vida!

¿Todavía dicen que me estoy haciendo viejo?

Vicente

+ Martes 19 de enero del 2.021 ESTAS PALABRAS DE DIOS… LAS ESCRIBIÓ MARCOS, UNO DE SUS DOCE APÓSTOLES

1ª. LECTURA

Carta a los Hebreos 6,10-20:

Hermanos:

Dios no es injusto como para olvidarse de vuestro trabajo y del amor que le habéis demostrado sirviendo a los santos ahora igual que antes.

Deseamos que cada uno de vosotros demuestre el mismo empeño hasta el final, para que se cumpla vuestra esperanza; y no seáis indolentes, sino imitad a los que, con fe y perseverancia, consiguen lo prometido.

Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, no teniendo a nadie mayor por quien jurar, juró por sí mismo, diciendo:

– «Te llenaré de bendiciones y te multiplicaré abundantemente»; y así, perseverando, alcanzó lo prometido.

Los hombres juran por alguien mayor, y, con la garantía del juramento, queda zanjada toda discusión.

De la misma manera, queriendo Dios demostrar a los beneficiarios de la promesa la inmutabilidad de su designio, se comprometió con juramento, para que por dos cosas inmutables, en las que es imposible que Dios mienta, cobremos ánimos y fuerza los que buscamos refugio en él, aferrándonos a la esperanza que tenemos delante.

La cual es para nosotros como anda del alma, segura y firme, que penetra más allá de la cortina, donde entró, como precursor, por nosotros, Jesús, Sumo Sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec.

REFLEXIONEMOS

La esperanza es para nosotros ancla del alma

El autor de la Carta a los Hebreos, aunque parece dudar del compromiso de la comunidad, “sabe” que el Señor es fiel a su promesa de Salvación y que nunca “olvida” ni el trabajo ni el amor de tantos fieles que viven en esa espera ilusionada, algo así como el “resto” del Nuevo Israel.

Conocemos, aunque quizá no siempre valoramos, a esas personas, mayoritariamente mujeres, que sostienen con su perseverancia el culto parroquial, la catequesis o Cáritas…

También la fe en sus familias…

Y también a tantos sacerdotes.

Durante el adviento han sido vela encendida que un año más alumbra la Navidad.

Esa es la espera de todo el año, de todos los años de nuestra la Iglesia que peregrina.

Con Jesús esa Palabra se ha hecho muy nuestra, carne de nuestra carne, trabajo de nuestro trabajo, “Sumo Sacerdote perpetuo”.

EVANGELIO MARCOS

2,23-28

Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.

Los fariseos le preguntan:

– «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».

Él les responde:

– «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?».

Y les decía:

– «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

REFLEXIONEMOS

ESTE EVANGELIO DE MARCOS

El Hijo del Hombre es señor del sábado

Para las autoridades religiosas del judaísmo, el “sábado” era, ante todo, un precepto legal, una obligación que marcaba el descanso de la semana.

Es fundamentalmente “el día del Señor”.

Con Jesús, esta Salvación se hace presente.

Con sus palabras anuncia que ese Día ya ha llegado.

Dios se hace hombre y, por tanto, no solo interviene en la historia humana, sino que es Historia Viva y Presente.

Este Evangelio es el santo y seña de la predicación de Jesús frente a las autoridades religiosas que siguen esperando pasivamente un Mesías a la medida de sus costumbres y rituales, a la medida de su religión.

La frase de que “el sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado” es paradigmática.

Jesús viene a liberarnos de las esclavitudes que dificultan una fe viva en la que todo hombre pueda encontrarse con Dios.

Pero este Evangelio, para nosotros los cristianos de hoy, para nuestras comunidades, para la Iglesia, es vivir la alegría a que Jesús nos invita.

Pero …

¿son nuestras misas de los domingos más preceptos que encuentros vivos con el Señor?

Recuerdo que un periodista le preguntó a un cardenal español si nuestras misas resultaban aburridas para los fieles y tuvo que reconocer honradamente, ¡que sí!

Y es que parece que todavía nuestro “sabbat” dominical …

nos “obliga” más que nos convoca, que nuestra actitud mientras participamos no es de atención y menos de alegría, sino de esa tibieza de la que nos habla Juan en el Apocalipsis.

Y no deseo engañarme: esto no solo depende de los sacerdotes…

No podemos seguir dormidos cuando el Señor ya ha llegado y nos convoca.

La Iglesia no irá adelante,

el Evangelio no saldrá adelante con evangelizadores aburridos, amargados.

No.

Solo podrá avanzar con evangelizadores alegres, llenos de vida.

La alegría al recibir la Palabra de Dios,

la alegría de ser cristianos,

la alegría de ir adelante,

la capacidad de celebrar sin avergonzarse

y no ser cristianos prisioneros de las formalidades.”

Vicente

¡HOY NO PASÉ DE LARGO!

Las puertas están cerradas…. es porque hace frío.

Hago el intento de que se abran y una de las hojas cede y en silencio me invita a entrar…

Hoy es jueves y en la Capilla no hay nadie, pero TÚ si estás.

Tu siempre estás.

Yo soy una de esas personas que el otro día pasó de largo… si esa, la que tu esperabas, la que no entró y se alejó perdiéndose en el ir y venir de la gente… entre mucha gente, entre mucho tráfico, pero con mi soledad y el peso de mi cruz.

Y ahora que estoy frente a Ti… no es fácil….no siento nada.

Una frialdad que me llena de incertidumbre porque mi corazón se ha endurecido, porque no valgo nada y tu no me puedes amar porque estoy muy lejos de Ti y nada puedo ofrecerte. Todo un abismo…. entre tú y yo, Señor.

Mis pensamientos se diluyen y mi corazón está helado, tanto o más como la tarde que está afuera…

¿qué me pasa?

¿para qué vine?…

no sé qué decirte y sin embargo se que estás ahí…

que te quedaste por mi y porque sabías que HOY no iba a pasar de largo….¿no será demasiada presunción?.

Tengo el alma enferma, no soy persona buena…

¡te olvido y ofendo tantas veces, Señor!

Dime, ¿qué tenía Mateo? que le dijiste: ¡Sígueme!- y él dejándolo todo, se levantó y te siguió.

Sigo recordando este pasaje de tu vida “cuando habitaste entre nosotros” y Mateo te ofreció un gran banquete y fuiste.

Allí estaban los fariseos y los escribas y te criticaban diciendo:

¿Por qué come y bebe con publicanos y pecadores?.

Y tú, Jesús, les respondiste:

No son los sanos lo que necesitan médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan.

Tu hablabas de mi, tu pensabas en mi, en los que te olvidamos, en los que tú querías y quieres curar como el médico a los enfermos y dijiste:

no vengo por los justos sino por los pecadores, para que se conviertan

¡Qué gran amor el tuyo, Jesús!.

Yo, que hace un momento no sabía cómo orar, no sabía que decirte, ahora siento la humedad del llanto en los ojos y con tus palabras has hecho latir fuerte mi corazón, antes como dormido, al reclamo de tu voz que me dice:

Yo estoy aquí para curar tus males, esos males que te avasallan y te aniquilan, para darte la paz de mi amor, para decirte que vine por ti y por todos los que se sienten hoy como tú.

Mira, un día estuve muriendo en una cruz y fue por ti y por ti me quedé con los brazos abiertos para esperarte diciéndole al Padre:

¡perdónalos porque no saben lo que hacen.

Sí, Señor, tu eres mi Dios y entregaste tu vida para que por tu muerte tenga un día un lugar en el Cielo y sé lo que valgo para ti, que hasta la vida diste por mí.

Por fin entré, Señor, para hacerte compañía buscando tu ayuda, tu perdón y consuelo!.

Vicente

+ Lunes 18 de enero del 2.021 ESTAS PALABRAS DE DIOS… LAS ESCRIBIÓ MARCOS, UNO DE SUS DOCE APÓSTOLES

1ª. LECTURA

Carta a los Hebreos 5,1-10

Todo sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.

Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad.

A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.

Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón.

Tampoco Jesús se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo:

– «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»;

o, como dice en otro pasaje:

– «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec».

Jesús, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial.

Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.

Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna, proclamado por Dios sumo sacerdote según el rito de Melquisedec.

REFLEXIONEMOS

… Se convirtió en autor de salvación eterna

El lenguaje de la carta a los Hebreos sirve para mostrarnos la diferencia radical entre Jesús y todas las demás figuras religiosas que en el judaísmo se consideraban mediaciones o intermediarios “oficiales” entre Dios y los hombres.

La figura del sumo sacerdote, presentado como un hombre frágil y pecador, que tiene que ofrecer sacrificios por sus pecados antes de ofrecerlos por los del pueblo, se contrapone a Jesús, proclamado sumo sacerdote por Dios.

La primera gran diferencia es clara:

– cualquier sumo sacerdote es pecador, como el resto del pueblo.

Jesús no lo es, pero esto no Le impide hacerse cargo de nuestra situación porque comparte nuestra humanidad.

La segunda es decisiva:

– los sacerdotes ofrecen sacrificios rituales, repetidos indefinidamente en el tiempo. El “sacrificio” de Jesús, es la disponibilidad y el compromiso de la vida entera empeñada en “poner en el mundo” la noticia del Dios Abba, el Padre que nos ama de manera incondicional.

El padre abierto siempre a dejarse “encontrar”, que nos regala

la capacidad para empezar cada día,

crecer,

aspirar a reconocer

y vivir el deseo de nuestro corazón con la “voluntad de Dios”.

Es la entrega radical de Jesús la que le convierte en “autor de salvación eterna”.

Y no existen más sacrificios, ni más mediadores, ni más sacerdotes.

Él es, para los que queremos recibirlo, el único y eterno sacerdote, único mediador, único puente entre Dios y los hombres.

Con sus propias palabras, Él es “el Camino”.

No debo olvidarlo, para evitar perderme en búsquedas cuyo objetivo no es encontrarme con Él.

Una entrega que supuso el que “aún siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer”.

EVANGELIO DE MARCOS

2,18-22

En aquel tiempo, …

como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:

– «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».

Jesús les contesta:

– «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor.

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

REFLEXIONEMOS

¿es que pueden ayunar los amigos del esposo?

Este evangelio viene hoy a reforzar la presentación de Jesús como la novedad por excelencia.

A partir de una pregunta relacionada con la práctica religiosa del pueblo, Jesús se desmarca totalmente del modo en el que los diferentes grupos religiosos de su tiempo consideraban que era preciso rendir culto a Dios.

El ayuno, me es útil para mostrar que la propuesta de Jesús supone una ruptura total con algunos modos de vivir la experiencia de fe y de encuentro con Dios.

Es impensable que los amigos del novio ayunen cuando están con él.

De manera similar, Jesús personifica la irrupción de la novedad permanente del Dios Amor, del Dios libre al que no se puede encerrar en un código de normas de conducta.

Seguir a Jesús no consistirá nunca en el cumplimiento de una batería de obligaciones.

Tantos ríos de tinta como se han utilizado para tratar de “explicar” el significado de lo viejo y lo nuevo -el paño, el vino, los odres- es un modo de decir que no podemos hacer componendas, arreglos… para tratar de hacer compatible a Jesús con nuestras convicciones, costumbres, certezas, estilos…

Él es el Único, el criterio definitivo, la novedad absoluta.

Se trata de abrir la mente, el corazón, las entrañas, todo nuestro ser… cada mañana, para acoger con alegría su novedad, su gracia que me acoge tal como soy y estoy, y me alienta para volver a comenzar, a dar pequeños pasos, a avanzar…

Vicente

L180121

En medio del desasosiego

Llevo una temporada difícil, angustiado, preocupado, en desasosiego, débil y sin ánimo. 

Pero curiosamente, no he dejado de sentir la presencia amorosa de Dios.

Mis fuerzas me abandonan y yo me abandono. Entonces noto que surge Dios y me dice: 

“No temas, Yo estoy contigo”.  

Y todo cambia. Comprendo que hay un sentido para todo, incluso para mi estado actual. 

 

Por momentos, sin darme cuenta, mentalmente me traslado a la capilla donde está expuesto Jesús Sacramentado. 

Me detengo frente a Él y lo miro. Le digo: te quiero, “Eres mi mejor amigo, Señor”. 

No hago más que eso. Pero me siento feliz de poder entregarle este pequeño gesto de amor. 

Comprendo lo frágiles que somos los humanos y la grandeza de nuestro espíritu. 

Por la mañana, muy temprano, al despertarme, aún medio en sueños, empecé a rezar. Entonces me pareció escuchar la voz paternal de Dios que se preguntaba: 

“¿Qué haré contigo?” 

Yo, intuitivamente respondí: 

“Devolverme el estado de ánimo”. 

 

De pronto surgió una pregunta que me estremeció: 

“¿Y qué hiciste con la salud que te di?” 

 

Entonces me vi en un vehículo gritándole al conductor de al lado… luego, molesto con una persona que tardó en atenderme... Surgieron así, en cuestión de segundos, cientos de situaciones similares de las que me avergoncé. 

Sin dejar de sentir Su amor, Dios me preguntó: “¿Amaste?” 

“Muy poco Señor”, reconocí, “creo que fui egoísta con el tiempo que me diste”. 
“Está bien reconocerlo”, dijo con ternura… “Tendrás otra oportunidad. Ama y haz todo el bien que
 puedas”. 

Entonces desperté. 
Algo pasó en durante esos instantes, que me llenó de esperanza. 
Mi ánimo decaído empezó a ceder. 

Sentí la necesidad de empezar a ser diferente. 

Pensé: Tengo que ver al prójimo como a mi hermano, y así estaré más cerca de Dios: Amando y ayudando al que pueda.

Vicente

 

+ Sábado 16 de enero del 2.021 ESTAS PALABRAS DE DIOS… LAS ESCRIBIÓ JUAN, UNO DE SUS DOCE APÓSTOLES

INTRODUCCIÓN

Toda nuestra vida es buscar.

Porque nunca tenemos lo que estimamos suficiente.

Y si lo tuviéramos, buscaríamos cómo arreglarnos para que no llegue a faltarnos.

Buscamos fundamentalmente mantener la vida, la salud, las energías.

Pero hay más, no busco sólo sobrevivir, sino que tengo mis proyectos de realización personal.

El sentido de nuestra vida no es puramente biológico, no se reduce a procurar existir, sino que implica procurar vivir humanamente, con lo mucho que implica nuestra condición humana, …

que va desde el saber hasta el sentir;

pensar en el futuro,

hacer presente el pasado,

siempre con la inquietud de hacia dónde nos encaminamos día a día en nuestra existencia;

y no solos, sino con la imprescindible compañía de otros…

¿Qué buscamos?

¿Qué buscamos con nuestro trabajo, con nuestro dinero, con nuestras relaciones familiares sociales…etc?

¿Qué busco cuando me pongo ante Dios?

Si no nos planteamos estas preguntas, sería como renunciar a nuestra condición humana, y convertirnos en animales inconscientes.

1ª. LECTURA

Del primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios.

Entonces el Señor llamó a Samuel.

Este respondió:

– «Aquí estoy».

Corrió adonde estaba Elí y dijo:

– «Aquí estoy, porque me has llamado».

Respondió:

– «No te he llamado. Vuelve a acostarte».

Fue y se acostó.

El Señor volvió a llamar a Samuel.

Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y dijo:

– «Aquí estoy, porque me has llamado».

Respondió:

– «No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte».

Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había manifestado todavía la palabra del Señor.

El Señor llamó a Samuel, por tercera vez. Se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo:

– «Aquí estoy, porque me has llamado».

Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven.

Y dijo a Samuel:

– «Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”».

Samuel fue a acostarse en su sitio.

El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores:

– «Samuel, Samuel».

Respondió Samuel:

– «Habla, que tu siervo escucha».

Samuel creció.

El Señor estaba con él, y no dejó que se frustrara ninguna de sus palabras.

REFLEXIONEMOS

Iª Lectura: 1º Samuel (3,3-9.19):

Habla Señor, que tu siervo escucha

Antes de nada quiero dejar claro el que los textos de este domingo IIº del Tiempo Ordinario nos presentan el tema de la “VOCACIÓN”, de la llamada.

Sabemos que Jesús llamó a algunos discípulos que le siguieron.

Pero la llamada es para todos, no solamente para privilegiados o para perfectos.

Sin vocación, la vida no tiene sentido y menos una vida “religiosa” si esta la entendemos como don y como gracia.

Porque también hay que saber recibir los dones y las gracias.

Tengámoslo al interpretar las “Lecturas”

La lectura de Samuel relata la vocación profética de Samuel, el niño que la madre consagró a Yahvé como prenda por haberle concedido el don e la maternidad.

Pero no basta, para ser un profeta u hombre de Dios, que nuestros padres nos destinen a ello.

Hace falta una “llamada”, la vocación, y la respuesta más personal a la palabra de Dios.

Samuel, que sería un profeta que habría de conducir al pueblo hasta la llegada de David, vivía con el sacerdote Elí en el santuario donde estaba depositada el arca de la Alianza.

Los hijos de Elí, por el contrario, no seguirían los pasos de su padre, no heredarían su carisma; al contrario, sería Samuel el llamado por Dios para ser su profeta; porque el profetismo no se hereda, ni es una institución que se aprenda, sino que hay de descubrirla.

La vocación de Samuel se describe con rasgos propios de las leyendas antiguas, en las que se oye la voz de Dios.

En el silencio, en la noche.

Es una experiencia fascinante que no le deja dormir al muchacho.

Estima que es Elí quien le llama, y es éste quien se da cuenta que es Yahvé quien está por medio en todo este asunto.

Y así el maestro le enseña a decir a discípulo, no como un rito, sino como el don de la propia vida:

– «habla, Señor, que tu siervo escucha».

Escuchar la voz de Dios en la vida personal es un verdadero reto, que no todos sabemos afrontar.

Elí, el viejo sacerdote-profeta, tiene experiencia de Dios y se la comunica a alguien que está en disposición de ello; lo contrario de lo que sucede con sus hijos.

No es lo mismo vivir con “vocación” que sin ella.

Esta vocación se descubre de muchas formas y maneras:

– unas veces buscando y otras sin que sepamos por qué.

Es evidente que estamos hablando en el contexto de una experiencia religiosa extraordinaria, lo que es respetable.

Debemos ser capaces de ver a Dios, de escucharle si queremos, en las realidades de nuestra vida personal y de los que nos rodean.

No habrá vocación, sin embargo, si no sea está dispuestos a escuchar a Dios.

2ª, LECTURA

De la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios

6, 13c-15a. 17-20

Hermanos:

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo.

Y Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder.

¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?

El que se une al Señor es un espíritu con él.

Huid de la inmoralidad.

Cualquier pecado que corneta el hombre queda fuera de su cuerpo.

Pero el que fornica peca contra su propio cuerpo.

¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios?

Y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio.

Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

REFLEXIONEMOS

IIª Lectura: 1 Corintios

(l6,13-15.17-20)

El cuerpo revela nuestra interioridad

La segunda lectura es una carta muy compleja desde muchos puntos de vista.

Y para comprender esta carta y este texto de hoy debemos conocer algunas cosas de aquella comunidad de la capital de Acaya, en la que Pablo se empeñó a muerte en su misión de apóstol y en ofrecer una identidad verdaderamente cristiana a esta comunidad.

Se trata de un texto que debemos saber contextualizar y conocer por qué lo escribe Pablo.

Corinto era una ciudad famosa por su santuario a Afrodita, la diosa del amor, al que acudían gentes que llegaban a la ciudad doblemente portuaria desde las regiones lejanas y limítrofes.

El hecho de la prostitución sagrada era una perversión del amor y de la sexualidad humana según Pablo.

Por ello el apóstol hace una teología del «cuerpo» humano, que no es la carne y la sangre, aquello que nos llevará a la muerte; sino de lo más interior a nosotros mismos, que es lo que no podemos entregar a la irracionalidad.

La “antropología” bíblica que subyace en esta concepción del cuerpo del texto paulino es manifiesta:

– no es dicotómica, dualista, sino es una realidad única: interior-exterior, alma-cuerpo.

Esto, probablemente, lo escribe Pablo, porque algunos convertidos al cristianismo no veían inconveniente en participar en esos ritos sagrados de la sexualidad, y por ello afronta la cuestión desde la clave más profunda de la fe cristiana:

– la resurrección de los cuerpos.

La sexualidad forma parte de nuestro ser.

Si la entregamos al comercio y a lo irracional, pierde todo el valor positivo que el Creador ha puesto en ella.

La reducimos a la animalidad.

Pero ni lo irracional, ni lo animal están llamados a la resurrección.

El cuerpo no es simplemente lo exterior, lo que se ve, lo que se gasta:

– el cuerpo lleva en su seno el misterio de la persona, de la interioridad, de la misma libertad.

Por eso si entregamos nuestro cuerpo a cualquiera o a cualquier cosa, eso es una idolatría.

Quiero decir:

– estaremos sometidos a los ídolos, que no son más que irracionalidad y ceguera.

La actualidad de este tema hoy, sabemos que se puede cifrar en entregar nuestro cuerpo, nuestra persona, nuestra mente y nuestra voluntad a la droga o al dinero. También aquí, con esta simbología del “cuerpo”, se sugiere la verdadera dignidad de nuestra vocación humana y cristiana.

No confundamos ni nos interroguemos sin más…

En cualquier duda, acerca del texto de esta carta de Pablo, acudamos a la serenidad de nuestro confesor o tutor con suficiente conocimiento de lo que aquí desea expresar San Pablo.

EVANGELIO DE JUAN

1, 35-42

En aquel tiempo, …

estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

– «Este es el Cordero de Dios».

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.

Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

– «Qué buscáis?».

Ellos le contestaron:

– «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».

Él les dijo:

– «Venid y veréis».

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

– «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».

Y lo llevó a Jesús.

Jesús se le quedó mirando y le dijo:

– «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

REFLEXIONEMOS

ESTE EVANGELIO DE JUAN

¿Dónde habitas?

El evangelio describe la forma en que Jesús acogió a sus primeros discípulos.

No se hace por medio de una llamada concreta de Jesús, sino de otra forma distinta. Probablemente en el evangelio de Juan hay una intencionalidad:

– el paso de los discípulos del Bautista a Jesús.

Es una escena que viene después de la presentación que Juan el Bautista ha hecho de Jesús a sus seguidores.

Por eso, como respuesta inmediata, dos de esos discípulos (uno de ellos se identifica como Andrés, el hermano de Pedro), se interesan por la vida de Jesús.

De ahí la pregunta:

– “Maestro ¿dónde habitas?”.

¿Dónde vivía Jesús?

No se dice en el relato, porque su intención es poner de manifiesto que su modo de vida es lo que se describirá a lo largo del evangelio.

Han visto ya algo que fascina a estos discípulos, para dejar al Bautista y seguir a Jesús, y comunicar la noticia al mismo Pedro.

Con ello, el Bautista no se encuentra desairado, porque en otro momento él mismo dice:

– «es necesario que El crezca y que yo disminuya».

Así y una vez que Juan el Bautista ha cumplido la misión que le correspondía llega el momento de “seguir” a Jesús, de vivir con él, de contemplar su morada.

No los ha llamado el Maestro, pero Juan sí les ha trazado el camino.

A veces, alguien puede descubrirnos nuestra “vocación”; lo importante es saber discernir y poder dedicarse a ello.

IEl encuentro de Pedro, con Jesús, es presentando en Juan de una forma muy particular.

Aquí se adelanta su hermano Andrés en su decisión a seguir al Maestro.

Pero lo que importa siempre es la disposición.

El que Pedro reciba un nombre nuevo “Kefas”(piedra), con todo lo que ello significa, forma parte también del misterio vocacional.

Un nombre nuevo es un destino, un camino, una vida nueva, una misión.

Todo esto está sugerido en esta escena vocacional.

Desde luego, aceptar a Jesús, su vida, su ideas y su experiencia de Dios, no puede dejarme donde estaba antes.

Todo ha de cambiar, sin que haya que exagerar actitudes espirituales o morales. Seguiré a Jesús y su evangelio, y volveré a sentir la necesidad del perdón y de la gracia, porque la debilidad me acompañará siempre.

Pero con un nombre nuevo se nos dice que el horizonte de nuestra existencia es Aquél que trae la luz y la vida al mundo.

Vicente

d170121

+ Sábado 16 de enero del 2.021 ESTAS PALABRAS DE DIOS… LAS ESCRIBIÓ MARCOS , UNO DE SUS DOCE APÓSTOLES

1ª. LECTURA

Carta a los Hebreos

4,12-16

Hermanos:

La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo;

penetra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón.

Nada se le oculta;

todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.

Así pues, ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe.

No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado.

Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

REFLEXIONEMOS

Probado en todo como nosotros

Hoy en esta carta desea poner nuestra vida ante la mirada de Dios.

Desea que penetrar con toda su fuerza y esa eficiencia para darnos luz y salvación.

Y me digo…

– Pero, qué ven los ojos de Aquel a quien tenemos que rendir cuentas?

Esos ojos lo VEN TODO.

Nada está oculto ante ellos.

ni los deseos de una vida plena,

ni las intenciones torcidas que se nos vienen a la mente.

No están ocultos nuestros afectos ni las necesidades

esos que experimenta nuestro cuerpo.

Esos divinos ojos ven…

nuestros desvelos y sufrimientos,

nuestras alegrías y esperanzas.

Conocen la frustración que experimentamos cuando no obramos como quisiéramos. Sabe de nuestros temores y debilidades, pero también de los talentos y capacidades que ha depositado en cada uno.

¡Nunca lo deberé dudar!

Él me conoce infinitamente mejor que yo, a mí mismo.

Y ante esta verdad…

¡qué puedo hacer!

Quizá pueda pretender ocultarme,

negar que esta mirada existe y me ve,

pero también podré elegir algo que es lo que me propone esta Carta a los Hebreos:

podré acercarme al trono de La Gracia,

elevar mis ojos y descubrir en Ella,

la mirada compasiva de la Palabra hecha carne,

de quien fue “probado en todo”, “como nosotros”, ‘menos en el pecado”,

y nos está esperando.

Nunca para condenarme,

ni reprenderme,

ni amenázame…

sino para corregirme con ese humor y ese amor, tan dulce e infinito.

Dándome misericordia y Su auxilio con su gracia.

Solo sé que debo dejarme guiar por el Espíritu Santo.

Y encontrar un momento para pedírselo en oración,

y deberé acercarme a recibir el sacramento de la reconciliación y así dejarme transformar mi vida.

EVANGELIO DE MARCOS 2,13-17

En aquel tiempo, …

Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.

Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:

– «Sígueme».

Se levantó y lo siguió.

Sucedió que, mientras estaba Él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían.

Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:

– «¿Por qué come con publicanos y pecadores?»

Jesús lo oyó y les dijo:

– «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos.

– No he ven do a llamar a justos, sino a pecadores».

REFLEXIONEMOS

Sígueme

¡Cuántas veces me habré encontrado con este Evangelio!

Sin duda es uno de los que, al leerlo, siempre pienso que ya las conozco de memoria. Pero debo no caer en esa tentación y deberé dejar que esta se actualice hoy en mi vida.

Aparentemente es un día más en la vida de Mateo:

sentado al mostrador de los impuestos,

contando las monedillas,

pendiente de sacar algún provecho en sus negocios

y cuidando escrupulosamente sus intereses.

Pero no es un día cualquiera,

este es el día de gracia, el día de salvación.

Es el día del paso de Jesús por su vida.

Y en este punto los tres evangelios sinópticos coinciden:

Jesús lo vió…

Jesús le dijo: “sígueme”… Mateo se levantó y lo siguió.

Y después de haber pasado por la vida de este hombre, va más adentro y llega a su casa.

Al lugar de su descanso, donde banquetea y comparte.

Pero Jesús va sólo; con él vienen sus discípulos y… otros tantos publicanos y pecadores que lo siguen.

Mateo abre las puertas de su casa, de su vida,

invita a este banquete a los que estaban en las encrucijadas, al borde del camino

y la sala se llena de invitados.

Sí, Mateo apuesta todo por este nuevo “negocio”;

ya no permanecerá sentado detrás del mostrador,

sino que recorrerá largos caminos siguiendo a Jesús.

Ya no buscará sus propios intereses sino los intereses del Reino;

ya no contará monedas ni escribirá los impuestos y deudas de su pueblo

sino que proclamará la Buena Noticia del Dios-con-nosotros.

No será el solitario publicano que ofrece banquetes para llenar silencios y vacíos de su vida sino el gozoso discípulo invitado al Banquete del Cordero.

¿Una mirada, tan solo una palabra del Señor puede hacer tanto en nosotros?

Así es…

Él puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros.

Doy gracias a Dios que ha venido a salvarme y dejaré que este Médico divino sane mis enfermedades y me llameara salir de las tinieblas,

para vivir alegre en esa “Su Luz”.

Vicente

s160121